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Tristeza, desinterés, incapacidad para experimentar placer (anhedonia) y pesimismo son síntomas centrales de la depresión a lo largo de la vida, de modo que también suelen estar presentes cuando la enfermedad aparece en las personas mayores, pero ¿qué otras señales pueden ponernos sobre aviso? El doctor Miguel Alfonso García Escudero, especialista en Psiquiatría en el Hospital General Universitario de Elche, las desvela en este artículo.

En este grupo de población, además, de la sintomatología clásica ya mencionada, es frecuente encontrar otros signos y señales de alerta, como son:

  • Síntomas somáticos. Como explica el Dr. García Escudero, “existe una relación bidireccional entre las patologías físicas, sobre todo las que conllevan dolor crónico, y la depresión, de tal forma que la presencia de las primeras favorece la aparición de la segunda y, viceversa. La presencia de dolor entre los síntomas de la depresión hace que ésta sea más difícil de tratar, conlleve peor respuesta a los tratamientos y mayor índice de recaídas y comorbilidades”.
  • Ansiedad. Su presencia supone una dificultad añadida, que incide en un peor pronóstico del cuadro depresivo.
  • Cambios en el nivel de funcionamiento de personas activas. “La pérdida de interés por las actividades cotidianas o la aparición de quejas físicas poco explicables por enfermedades somáticas pueden ser síntomas a tener en cuenta”, matiza este especialista.
  • Alteraciones del sueño y del apetito que, muchas veces, preceden a los cuadros de tipo afectivo.

¿Qué factores influyen en la aparición de depresión en la edad avanzada?

Hay diversas situaciones por las que las personas mayores pasan en esta última etapa de la vida, que pueden influir como factores favorecedores de la aparición de cuadros depresivos.

  • Las pérdidas son frecuentes: de la pareja, amistades, familiares en el mismo rango de edad. “Todo ello supone una serie de estresores y de procesos de duelo que pueden favorecer la aparición de depresión”, afirma el Dr. García Escudero.
  • Cambios vitales como la jubilación que, a veces, “comporta un cierto sentimiento de pérdida de utilidad que puede afectar al estado de ánimo”.
  • Soledad, uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades como la depresión que, aunque no es único de esta edad, también es muy frecuente, junto a la falta de contacto social. “A la propia soledad se suele añadir el temor a resultar una carga, lo que agrave sentimientos de inutilidad y desesperanza”.
  • Aparición de enfermedades físicas de curso crónico que, como puntualiza este experto, “aunque cada vez son mejor tratadas, suponen una pérdida más, la de la salud física”.
  • Primeros síntomas de procesos neurodegenerativos, que representan, en estas fases, “un enorme reto diagnóstico porque muchas veces no comienzan por los síntomas cognitivos sino por los psicopatológicos”.

¿Es posible prevenir la depresión en los mayores?

Muchos de los factores de riesgo de la depresión tienen una naturaleza compleja, que van más allá de la medicina o la psiquiatría. Aun así, siempre se puede actuar sobre aspectos como:

  • los condicionantes sociales, que llevan a que las personas mayores estén solas. “La conciliación laboral y familiar a veces se fija mucho en el cuidado de los pequeños y no tanto en el de los mayores”, opina el Dr. García Escudero.
  • Estar preparado para la jubilación, trazando un plan que permita cultivar aficiones o realizar actividades de interés que estructuren el tiempo ahora disponible.
  • Favorecer las relaciones sociales con otras personas, mantenerse activos, salir de casa.
  • Cuidar las patologías físicas, mantener a raya el dolor, en la medida de lo posible, y tratar los problemas de sueño.

La depresión de inicio tardío en las personas mayores requiere de tratamientos de prevención de recaídas. “De hecho, el inicio tardío es uno de los factores que aconseja que el tratamiento de mantenimiento de la depresión sea más prolongado”, afirma el Dr. García Escudero, lo que no significa “aceptar los síntomas para toda la vida, ni mucho menos, ya que disponemos de un amplio arsenal terapéutico para el tratamiento de estos pacientes, con fármacos cada vez más seguros, mejor tolerados, con baja incidencia de interacciones y con efectos específicos en algunas áreas como los síntomas cognitivos, que pueden ser muy útiles para estos pacientes”.

Además, las personas mayores llegan cada vez en mejores condiciones a la edad avanzada, con más posibilidades de mantenerse físicamente activas y también socialmente vinculadas. La depresión en las personas mayores no es un estado natural. Ante la mínima sospecha, se recomienda consultar con profesionales sanitarios como el médico de familia, dada su cercanía y accesibilidad, porque #DeLaDepresiónSeSale.

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