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El primer paso para que el tratamiento farmacológico de la depresión funcione es tomarlo, siguiendo las indicaciones médicas. Algo que parece sencillo no debe serlo tanto cuando es frecuente que se abandone. ¿Los motivos? Hay dos principales: olvidarse de las tomas y los efectos secundarios. Descubre lo importante que es seguir adecuadamente el tratamiento prescrito y no abandonarlo en este artículo que cuenta con la colaboración del Dr. José Manuel Crespo, psiquiatra en el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña.

La depresión es una enfermedad para la que existe tratamiento, pero si este se interrumpe antes de tiempo, los resultados esperados no llegarán. Como explica el Dr. Crespo, las principales causas de abandono del tratamiento son dos:

  1. Olvidos en las tomas
  2. Efectos secundarios

“Las pautas sencillas de una sola toma diaria facilitan el cumplimiento. En cuanto a los efectos secundarios, la disfunción sexual, asociada al uso de algunos antidepresivos, es un motivo frecuente de abandono del tratamiento”, explica.

Pero, ¿qué papel juegan las falsas creencias, todavía existentes, en torno a los fármacos antidepresivos a la hora de dejar el tratamiento? Para el también vicepresidente de la Asociación Gallega de Psiquiatría, “algunas personas conservan creencias e ideas preconcebidas sobre los fármacos utilizados en depresión. Nuestro objetivo es derribar todas esas falsas creencias incluso antes de que lleguen a plantearlas: informar bien en la primera consulta es fundamental”.

Entre esos mitos y bulos se encuentran, por ejemplo:

  • Un supuesto efecto de dependencia asociado a los antidepresivos
  • Efectos sedantes
  • Atribuir a los fármacos el riesgo de que modifiquen el carácter o comportamiento

“En este caso, más que abandono lo que sucede, en no pocas ocasiones, es que no se llega a iniciar el tratamiento prescrito”, concluye.

¿Cuándo hay mayor riesgo de abandonar el tratamiento?

Hay dos momentos clave:

  1. Al inicio del tratamiento, cuando pueden aparecer efectos secundarios, etapa de alto riesgo de abandono. Por eso, “facilitar la accesibilidad a una consulta temprana tras comenzar las tomas del tratamiento puede ayudar a detectar y, posteriormente, tratar o paliar esos efectos”, afirma el Dr. Crespo.
  2. Durante la fase de mantenimiento. Son abandonos tardíos, cuando ya se ha alcanzado una estabilidad, y suelen relacionarse con una sensación de mejoría y de que todo ha terminado. “Por un lado, es cierto, los síntomas han desaparecido, pero si no mantenemos el tratamiento el tiempo suficiente (tu psiquiatra se encargará de explicar de cuánto tiempo estamos hablando) corremos el riesgo de precipitar una nueva aparición de síntomas o recaída, lo que supone vuelta a empezar y, en el peor de los casos, afrontar un cambio de tratamiento porque tras la recaída puede suceder que el tratamiento anterior deje de funcionar con la misma eficacia”, explica este experto.

Consecuencias del abandono precoz

Sentirse bien es signo inequívoco de que el tratamiento está funcionando, pero no motivo suficiente para abandonarlo hasta su completa finalización, porque como explica el Dr Crespo, “los olvidos de tomas y el abandono precoz dan mal resultado. Provocan recaídas, y los tratamientos funcionarán cada vez peor”.

No cumplir con el tratamiento prescrito aumenta el riesgo de:

  • Que aparezcan de nuevo los síntomas
  • Sufrir un nuevo episodio depresivo
  • Conducir a una situación de cronicidad

Para el Dr. Crespo, lograr que las personas con depresión no abandonen el tratamiento pasa por dos claves:

  1. La información que el médico debe ofrecer, una y otra vez, en cada consulta, para:
    • Evaluar los efectos secundarios
    • Comprobar las preocupaciones existentes
    • Implicarle en un objetivo común: tratar con éxito la enfermedad
  2. Que quien tenga depresión pregunte, pregunte y vuelva a preguntar para que encuentre todas las respuestas. “Si el o la psiquiatra no lo explica bien, que vuelva a preguntar, si se le ha olvidado algo, que pregunte de nuevo, que no se quede con ninguna duda sobre las dosis, momento de la toma, efectos indeseables, cuándo va a experimentar mejoría, qué pasa si no funciona, cuánto tiempo debe tomarlo… Hay mil cuestiones que aclarar y no pueden quedar sin respuesta para que no se tomen malas decisiones una vez deje la consulta”.

La información previene muchos problemas respecto al abandono del tratamiento. La buena información ayuda a tomar mejores decisiones y a saber cuándo se debe pedir una nueva consulta, cuándo un efecto es un problema más o menos serio, y, en definitiva, qué esperar del tratamiento. #DeLaDepresiónSeSale

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